NOTA DE PRENSA

10. MARZO.2006

Lo que no dicen las operadoras.

 SOBRE LAS ANTENAS DE TELEFONÍA  MÓVIL Y RADICACIONES ELECTROMAGNÉTICAS.

 Desde hace algunos años se están instalando en las azoteas de nuestras viviendas antenas de telefonía móvil. Estas antenas envían y reciben ondas electromagnéticas de todos los teléfonos móviles que se desplazan por su zona. Las ondas emitidas por estas antenas penetran fácilmente en edificios y personas y son absorbidas por el cuerpo humano. Precisamente porque el cuerpo humano funciona en su conjunto como un campo electromagnético, cualquier campo electromagnético externo puede interferir su funcionamiento y producir efectos biológicos devastadores.  

            Tal es la importancia que tienen para la salud las ondas electromagnéticas emitidas por las antenas de telefonía y los teléfonos móviles que el reconocido investigador Roberto O. Becker afirmó recientemente:  

“NO ALBERGO NINGUNA DUDA DE QUE EN EL PRESENTE EL MÁS GRAVE CONTAMINANTE EN EL MEDIO AMBIENTE DE LA TIERRA, MÁS SERIO INCLUSO QUE EN EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL Y LA POLUCIÓN QUÍMICA, ES LA PROLIFERACIÓN DE LAS ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS”.  

Ante esto, los representantes de la industria de la telefonía, según manifiesta el biólogo Alfonso Balmori, "intentan convencernos de que la potencia de las antenas de telefonía es similar a la de cualquier electrodoméstico casero, pero no explican que la corriente alterna de los electrodomésticos, cables y trasformadores de uso cotidiano inducen un campo electromagnético estático, que no se proyecta en el espacio y que desaparece a escasos decímetros del aparato. Por el contrario, las radiaciones de las antenas de telefonía móvil  viajan alejándose de la fuente y llegan hasta decenas de kilómetros de distancia”.

De igual manera, las operadoras de telefonía, como no pueden demostrar que las radiaciones emitidas por las antenas y los teléfonos móviles no son perjudiciales para la salud, ya que no existe ni un solo científico que se atreva a certificarlo, nos intentan tranquilizar diciendo que los niveles a los que emiten están dentro de la Ley. Y esto puede ser cierto o no. Pero lo que no dicen, en cambio, es que mientras que la ley Española les permite que las emisiones lleguen hasta 450 microwatios por centímetro cuadrado para frecuencias de 900 MHz, otras naciones, siguiendo recomendaciones científicas y médicas han recortado drásticamente dichas emisiones.

            Así, por ejemplo, Suecia no permite emisiones por encima de los 2,2 microwatios por centímetro cuadrado; Italia, 10 microwatios; Austria, 10  microwatios; Suiza 4,2 microwatios; Rusia 2,4 microwatios; Polonia, 10 microwatios, etc. Incluso, dentro del propio territorio Español, algunas Comunidades Autónomas, como Castilla La Mancha no permite emisiones por encima delos 10 microwatios  por centímetro cuadrado.  

Es más los científicos más destacados en el tema reunidos en Salzburgo recomendaron a las autoridades sanitarias no exceder de 0,1 microwatios por centímetro cuadrado. Pues bien si en Suecia funcionan correctamente los teléfonos móviles sin exceder de los 2,2 microwatios  por centímetro cuadrado ¿por qué aquí se permite nada menos que emisiones de 450 microwatios? 

            Desde el punto de vista estrictamente sanitario, uno de los documentos internacionales que ha conseguido mayor difusión  ha sido el denominado Manifiesto de Friburgo. En este manifiesto más de 1000 médicos alemanes especialistas en  enfermedades medioambientales denunciaron la relación de Ondas emitidas por las antenas de telefonía móvil con enfermedades como cánceres (leucemia y tumores cerebrales) enfermedades cerebrales degenerativas y descontrol de la presión arteria.

            También en nuestro país, un numeroso grupo de científicos, firmaron la denominada “Declaración de Alcalá” (2002) en la que manifiestan que “el cuerpo humano es un complejo electroquímico de exquisita sensibilidad, cuyo funcionamiento ordenado puede verse interferido por la radiación incidente de las microondas, modificando de esta manera la respuesta del organismo”. Del mismo modo, el profesor José Luis Bardasano, director del departamento de especialidades médicas de la Universidad de Alcalá, afirma que debido a los campos electromagnéticos “se puede alterar el funcionamiento de la glándula pineal, encargada de producir  la melatonina-un potente anticancerígeno”. (El Mundo, 30-12-2001). 

            En cuanto a la telefonía móvil y los menores, existen a nivel internacional innumerables recomendaciones, desaconsejando el uso de teléfonos móviles para niños y adolescentes. Asó se manifiesta en Informe Steward, Reino Unido (abril 2000); la academia Alemana de Pediatría (diciembre 2000); el Bundesamt fur Strahlenschutz, organismo para la Protección de las Radiaciones en Alemania (julio, 2001); el Ministerio de Medio Ambiente de Bangladesh (junio, 2002); el Comité Nacional Ruso para la Protección de las Radiacciones No Ionizantes (septiembre 2001). En nuestro país, en cambio, y a falta de recomendaciones claras y valientes, el teléfono móvil sigue siendo el regalo estrella para los más pequeños. Sin comentarios.

            Finalmente, y desde otro punto de vista cabe resaltar la tremenda injusticia que supone para los vecinos que habitan en las cercanías de una antena de telefonía móvil, el hecho de que sus pisos se devalúen por esta causa. Si a esto le añadimos además que las antenas emiten sus ondas en forma de paraguas, incidiendo su haz emisor principalmente sobre los edificios cercanos y apenas sobre el edificio propio, la cosa se agrava aún más. Unos cobran y otros sufren las consecuencias.

 Por todo lo dicho, las Autoridades Sanitarias de nuestro país y las operadoras de telefonía móvil  han de saber que tratar de ocultar la verdad, no la hace desaparecer, simplemente la oculta por un tiempo limitado.