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NOTA DE PRENSA |
12. marzo 2007 |
URBANIZAR PARA DESTRUIRLa conservación y buen estado del medio natural que nos sustenta y es la base de la vida, debe ser el referente de futuro que determine en gran medida la ordenación del territorio, las posibilidades de desarrollo de las poblaciones y sus actividades productivas. Actualmente el beneficio inmediato, el consumo innecesario definen a las sociedades ricas. El Plan General de una ciudad, el crecimiento urbanístico de un pueblo para que no pierda su cohesión, no puede ser dirigido por los intereses económicos de las constructoras, inmobiliarias, transporte, etc..Los ayuntamientos reciben una propina de este macronegocio a cambio de estar obligados a dar servicios y hacer infraestructuras sine día. Este es un desarrollismo caótico y destructivo. Las constructoras hacen su negocio y se van. Crean una riqueza pasajera e ilusoria. Destruyen y contaminan tierras y recursos. A cambio sus pisos los ocupan miles de sujetos pasivos y consumistas, demandantes de servicios y recursos primarios. Si una empresa que se instala en Segovia necesita 100 empleados, esos empleados pueden necesitar 100 casas, pero ¿dónde está el hospital, los institutos, las zonas deportivas y de ocio, las infraestructuras necesarias, la planta de tratamiento de residuos, la depuradora de agua, el pantano…, para estos nuevos 60 ó 70.000 habitantes? ¿Todas estas infraestructuras y servicios los van ha hacer las constructoras o los pagaremos los que estemos aquí para los que vengan a vivir al barrio dormitorio y trabajen, estén empleados y paguen impuestos en otra provincia?. Los verdes consideramos que urbanizar por urbanizar de esta forma caótica, va en la dirección contraria a la que nos va a someter el Cambio Climático, sobre todo con la escasez de recursos hídricos, ya que según las previsiones del Panel de Cambio Climático en el ámbito nacional, la zona central de la península va a ser la más afectada y donde las subidas de temperatura serán mayores y la pluviometría menor. Estas 25.000 viviendas pueden provocar que un entorno como el de Las Calderas, que ha tardado millones de años en hacerse y estar ahí tan bello, en un instante desaparezca para siempre del planeta, por la codicia de unos pocos, por el servilismo y la pobreza mental de los gobernantes. Nuestros representantes políticos ponen en riesgo el futuro de los segovianos, la habitabilidad de esta provincia para nosotros y nuestros hijos. |